Ilustre Colegio Provincial de Abogados de León

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Nosotros

I.- ANTECEDENTES

La documentación privada de la Alta Edad Media está plagada de referencias a juicios, sentencias, apelaciones y abogados-procuradores. Se reproducen fórmulas de cláusulas conminatorias en las que constantemente se hace referencia al juicio. Cuando no se alude al juicio humano, se apela al Juicio Universal y no es infrecuente que se aluda a ambos en un mismo documento. No en vano la catedral de León reproduce los dos tipos de juicios paralelos en sus portadas: el primero, en el juicio universal esculpido en el tímpano de la puerta principal y el segundo en el LOCUS APPELLATIONIS, con forma simbólica. Es la mejor representación de la importancia y proyección escatológica que se concede durante la Edad Media a la Ley y al Juicio.

Un manuscrito del siglo XVI catalogado sucintamente como "Derecho Civil y Canónico" en la biblioteca de san Isidoro contiene, un manual o recopilación de estudios de Derecho, a base de trozos o excerpta de autores de ambos Derechos. La primera parte está compuesta por un formulario de modelos para incoar recursos, pleitos, juicios de residencia, declaraciones, entablar una separación matrimonial, etc. Es de suponer que se trata de una especie de vademécum o prontuario que sirviera tanto para civil, penal o procesal indistintamente, ante los tribunales laicos y eclesiásticos.

Por otra parte, la diócesis leonesa está ligada al Colegio de san Clemente de Bolonia al que envía estudiantes desde el siglo XIV hasta finales del siglo XVIII. La tradición y prestigio de un título en Bolonia aún se buscaba hasta bien entrado el siglo XIX. Pero ya en esta centuria los estudiantes comienzan a frecuentar asiduamente otras dos ciudades más próximas, -Oviedo y Valladolid- que disponen de Facultad de Derecho.

Los abogados se contaban entre las escasas profesiones liberales cuyos miembros se podían permitir la libertad de estudiar en Universidades. Serán los transmisores de las nuevas corrientes de pensamiento, que se concretarán en varias proyecciones sobre una élite intelectual y clase social poderosa e influyente, sobre todo en la capital. En el mismo año del establecimiento del Colegio de Abogados de León -1844- Sanz del Río, el principal introductor del krausismo en España, viajaba a Alemania y contará dentro de unos años entre sus discípulos predilectos a leoneses como Fernando de Castro, Gumersindo de Azcárate o Rafael María de Labra, todos inmersos o afines a las disciplinas de la Filosofía del Derecho.

II.- EVOLUCIÓN DEL EJERCICIO DE LA ABOGACÍA

Se ha hecho mención a formas de participación del abogado en causas y pleitos que se remontan, en algún caso, a la Edad Media, asociándoles no solamente a los procesos y causas judiciales, sino también a tareas administrativas en relación con la gestión de negocios privados. Pero el ejercicio de la Abogacía se practicaba de forma totalmente individualizada y sin conexión profesional organizada.

Desde que se habían constituido las primeras cofradías de Abogados en el siglo XVI se detecta un carácter corporativo de esta profesión. No será hasta el siglo XVIII cuando adquieran aquellas el matiz que las aproxima más a los Colegios, una vez perdido el lastre medieval.

Se adopta el término de Colegio, en contra de otro más afín, como asociación, gremio, etc.. Sin duda la tradición del derecho romano resultaba más próxima a los profesionales del Derecho y sobraban además razones de índole histórica que les habían conservado en muchas provincias con aquella denominación.

Todas las capitales de provincia que tiene organizado el Colegio antes del siglo XIX son o grandes núcleos de población o ciudades que cuentan con Audiencia: Sevilla, Valencia, Madrid, Zaragoza, Valladolid, Oviedo...

III.- NACIMIENTO DEL COLEGIO

El Colegio de León se acogió a los estatutos de 1838, norma que habían adoptado otros muchos. Posteriormente, se concretaron los principios de la colegiación por el Real Decreto de 5 de junio de 1844.

Inmediatamente después de la implantación del Colegio se produce una serie de solicitudes de incorporación por parte de abogados que proceden de otros colegios. Este pormenor confirma que, con anterioridad a esta fecha, no existió Colegio.

El primer dato que consta en el Colegio sobre su fundación es el oficio de la Regencia de la Audiencia Territorial de Valladolid, de 31 de julio de 1844, por el que se manda que todos los abogados que tengan estudio abierto en la capital se colegien, según una R.O. de 6 de junio de 1844, por la que se restablecían los estatutos de 1838. Entre esa fecha y el 23 de diciembre del mismo año se constituyen y se organizan todos los pormenores para el funcionamiento.

La cronología de la fundación quedaría establecida de la siguiente manera: 1º. Primer oficio de la Regencia de la Audiencia, de 31 de julio de 1844. 2º. Primera junta de gobierno del Colegio, el 8 de octubre del mismo año. 3º. Convocatoria de la primera junta general, para el 12 de diciembre de 1844. 4º. Primera junta general efectiva, que se celebra el 23 de diciembre de 1844.

Si hubiera que destacar algún aspecto digno de mención, sería la preferencia que se concede a los turnos de oficio para pobres y presos. La mayoría de los abogados asume la colegiación como una obligación y veremos que las excepciones son tan escasas que se quedan en mero testimonio. Se constata la presencia de un abogado que quiso ejercer la profesión sin estar colegiado y se le impidió que exhibiera el título en su puerta; corría ya el siglo XX, en el que se producen más incidentes, debido al aumento de la nómina de colegiados. Debió, no obstante, de existir alguna reacción en contra, por parte de una minoría, ya que las primeras actas de juntas insisten en la necesidad y ventajas de estar colegiados todos los ejercientes. Se trataba sin duda de los recelosos, porque otros peor situados les pudieran privar de monopolio sustancioso.También existió el intrusismo. Hay algunos intentos de ejercer de abogados por parte de notarios, procuradores, gestores, o un registrador de la propiedad.

IV.- LOS TIEMPOS MÁS RECIENTES

No podemos pasar por alto la importancia que tuvo la creación de la Academia de San Raimundo de Peñafort, la posterior evolución hacia Colegio Universitario y su postrera conversión en Facultad de Derecho de nuestra Universidad.

La Academia de San Raimundo de Peñafort llenó un vacío en León, puesto que en ella iniciaron muchos alumnos la carrera de Derecho en un momento en que la oferta de titulaciones era escasa. Tuvo su apoyo desinteresado en una serie de abogados y otras ilustres personalidades del mundo del derecho, al frente de las cuales, y de forma incondicional, se encontró siempre nuestro ya fallecido compañero, Don Silverio Fernández Tirador, primero como secretario y luego como director. En los veinte años que estuvo vigente facilitó a unos quinientos alumnos la posibilidad de comenzar sus estudios en la capital, motivo más que suficiente para que recordemos a esta Academia como un antecedente de la Facultad de Derecho.

Y por último, no dejaremos de mencionar la importancia del IV Congreso de la Abogacía celebrado en León en 1970, de cuya organización fue el alma y un incansable inspirador nuestro recientemente fallecido compañero Don Luis Revenga Domínguez. El Congreso de León constituyó un trascendente hito histórico para nuestra profesión, al plantear, en los años previos al inicio del proceso democrático, una importante toma de posición ante cuestiones aún hoy esenciales para la Abogacía, como son la función del Abogado en la sociedad y las garantías procesales, sin olvidar el tratamiento que el Congreso dio -a través de la correspondiente ponencia- al Régimen Penitenciario de Presos Político-Sociales.

Ya en aquellos años y en los posteriores han venido sucediéndose importantes cambios en la vida del Colegio, cambios cuya narración escapa del relato de estos modestos apuntes de nuestra historia.

La información contenida en la presente sección se ha obtenido a partir de la publicación "1844-1994. Semblanza de 150 años de vida" editada por el ICAL como volumen especial del número 14 de la revista "Locus Apellationis" con motivo de la conmemoración del 150 Aniversario de la fundación del Ilustre Colegio de Abogados de León


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